En la espera puede estar la respuesta, pero espera de ¿qué? o mejor dicho ¿Para qué?, si el fin de los actos serán los más predecibles, desear buena suerte, amor y fortuna en sus corazones, que no les sea tan complejo el entregarse y el serles recíprocos, mientras yo, toca hacerse a un lado, ver desde el filo de la mesa como las posibilidades que se pretendían se han vuelto una realidad. Eso desean, no, un amor, una mirada, un suspiro y yo simplemente pretendo dar un silencio, algo que ni siquiera llego a ser un secreto. El arlequín que se ríe y pretende diversión y felicidad y detrás de la máscara, solo espera, sigue sin esperar nada.